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jueves, 26 de marzo de 2009

Gatos negros


En vista de que he recibido bastantes comentarios a cerca de la superstición de los gatos negros, he decidido hacer este post. Y que me perdonen los amantes de los gatos, pero a mí me dan mucho miedo desde que me arañó uno. Además durante mucho tiempo tuve un sueño muy repetitivo de que me atacaban gatos, y fueron mis peores pesadillas. Aún así de bebés son una monadita y los persas son preciosos, por ejemplo mi amiga Dulce del Casperina's blog tiene unas linduras de niños, pero... simplemente me dan pánico...Y al leer vuestros comentarios he visto que no debo de ser la única jeje.

Bueno aquí va el origen de esta superstición y otras curiosidades a cerca de ella.

Desde el inicio de los tiempos, los gatos negros fueron considerados animales mágicos. En el Antiguo Egipto eran sagrados y adorados, relacionados con el culto a la diosa Bastet. Matarlos era un crimen capital, y cuando el gato de una familia moría, era momificado y la familia entraba en luto. Los romanos también consideraban al gato sagrado y lo introdujeron en Europa.

Sin embargo, durante la Edad Media, se relacionó a los gatos negros con la brujería y el mal, creyendo que eran brujas transformadas. Esto fue motivo de persecución, cacería y quema de gatos en hogueras. Lo que no tuvieron en cuenta fue que al disminuir la población de gatos, las ratas abundarían en los pueblos, propagando epidemias de peste. Afortunadamente, el oscurantismo acabó y los gatos negros pudieron vivir tranquilos otra vez.

En la Inglaterra victoriana se consideraba que si los recién casados se encontraban con un gato negro, esto simbolizaba prosperidad en el matrimonio. También los marineros creían que tener un gato a bordo traería buena suerte, y sus mujeres solían tener uno en casa, para “asegurar” el regreso de sus maridos después de la travesía.

En algunas partes de Europa, un gato negro que cruza su trayectoria se considera buena suerte; sin embargo, en EE.UU. y en las partes de Europa que ferozmente luchaban contra el paganismo, la asociación con las brujas los hizo ser considerados como portadores de mala suerte.

Existen muchas creencias acerca de los gatos negros. En Escocia, un gato negro extraño en la entrada de una casa o templo simboliza prosperidad. En Irlanda, cuando un gato negro cruza su trayectoria en el claro de luna, significa que va a haber una enfermedad epidémica. En Italia, si se pone en la cama de una persona enferma, esa persona morirá.

En los lugares donde las cazas de brujas no fueron muy populares, los gatos negros conservaron su estado como buena suerte, y todavía se consideran como tal en Gran Bretaña e Irlanda. Y en la cultura rumana e india, una de las supersticiones más fuertes todavía temidas es que los gatos negros que cruzan su trayectoria representen mala suerte, a pesar del hecho de que estas regiones nunca fueron afectadas por cazas de brujas o antipaganismo. Una superstición idéntica sobrevive también en América y en Europa central.

A pesar de todas las leyendas que envuelven a los gatos negros, los científicos los ven como animales de un valor muy positivo, ya que los genes que determinan su color pueden ayudar a luchar contra las enfermedades. Por lo tanto, los gatos negros son más inmunes y tienen una mejor salud.

martes, 17 de febrero de 2009

Toca madera...


  • Tocar madera
Su origen se ubica en los árboles de roble con los indios norteamericanos hace unos 4.000 años, y más tarde con los griegos. Ambas culturas, al observar que el roble era alcanzado frecuentemente por el rayo, pensaron que era la morada del dios de los cielos, según los indios, y de Zeus, según los antiguos griegos.

En Europa, durante la Edad Media, los eruditos cristianos aseguraban que la superstición de tocar madera se originó en el siglo I, y procedía de la crucifixión de Cristo en una cruz de madera. Tocar madera en señal de esperanza era un sinónimo de la plegaria de súplica.

Otras culturas reverenciaban diferentes tipos de árbol, a los que dirigían plegarias. También se creía que los malos espíritus, celosos de las buena noticias, se ahuyentaban con los sonidos fuertes, como el de golpear tres veces una madera.

En Holanda se adhirieron a la superstición de tocar madera, sin importar el tipo; lo que importaba era que la madera estuviera sin barnizar, sin pintar, sin tallar y sin ornamentación.

  • Espejo roto

Una de las supersticiones más extendidas es la de un espejo roto, el cual trae siete años de mala suerte. Sin embargo, esta creencia tiene su origen mucho antes de que existieran los espejos de vidrio. De hecho, los antiguos egipcios, los hebreos y los griegos, utilizaban espejos hechos de metales como el bronce, el latón, la plata y el oro pulimentados, y por lo tanto, irrompibles.

En el siglo VI a.C., los griegos practicaban la catoptromancia, un método de adivinación basada en los espejos en la que utilizaban cuencos de cristal o de cerámica llenos de agua. Estos se suponían que revelaba el futuro de cualquier persona que reflejara su imagen en la superficie de agua. Estas imágenes eran leídas por un vidente, pero si uno de estos espejos se caía y se rompía, se interpretaba que la persona que sostenía el cuenco no tenía futuro (o sea, que la muerte acechaba) o que su futuro le reservaba acontecimientos catastróficos y que los dioses querían evitar a esa persona una visión capaz de trastornarla profundamente.

Los romanos adoptaron esta superstición en el siglo I y le añadieron un nuevo significado que es a su vez nuestro significado actual. Sostenían que la salud de una persona cambiaba en ciclos de siete años, y puesto que los espejos reflejaban la apariencia de una persona y su salud, un espejo roto anunciaba siete años de mala salud e infortunios.

La superstición adquirió una aplicación práctica y económica en el siglo XV. Los primeros espejos de cristal con el dorso revestido de plata, desde luego rompibles, se fabricaban en Venecia. Al ser muy costosos, se trataban con mucho cuidado, y a los sirvientes que limpiaban los espejos de las casas se les advertía que romper uno de estos equivalía a siete años de un destino peor que la muerte.

Este uso efectivo de la superstición sirvió para intensificar la creencia en la mala suerte acarreada por la ruptura de un espejo, a lo largo de generaciones de europeos. Cuando, a mediados del siglo XVII, empezaron a fabricarse en Inglaterra y en Francia espejos baratos, la superstición del espejo roto estaba ya extendida y firmemente arraigada en la tradición.

  • ¡Salud!

Cuando una persona estornuda, tenemos la costumbre de decir “¡Salud!”. Esta práctica proviene de los primeros cristianos, quienes creían que cuando alguien estornudaba podría llegar a lanzar su alma al mundo. Por esto se pensaba que para ayudar a mantener el alma se ofrecía una bendición, por lo que se afirmaba que “Dios le bendiga”. Cuando llegó la plaga de la Peste Negra alrededor de 1348, el estornudo se convirtió en un signo de enfermedad e infección, por lo que la persona podría llegar a morir, y se reemplazo la anterior bendición por un pedido de salud.


lunes, 5 de enero de 2009

Paraguas


Cualquier supersticioso sabe que no se debe abrir un paraguas dentro de una casa y el origen de esta creencia tiene dos versiones.

La primera se remonta a la época en que los reyes orientales y africanos usaban sombrillas para protegerse de los rayos solares, y ya que el sol está íntimamente ligado a la religión y la mitología -su forma simboliza el disco solar-, abrirlo en un lugar sombreado, fuera de los dominios del Sol, era considerado un sacrilegio. Pero probablemente esta superstición se reforzó cuando los paraguas llegaron a Europa y empezaron a ser usado casi exclusivamente por los sacerdotes en los oficios de los difuntos, sólo para protegerse del mal tiempo.



Pero los paraguas y sombrillas que usamos ocasionalmente para protegernos de la lluvia o del sol eran poco confiables hace algunos años atrás, y de aquí surge otra posible versión que dice que los primeros fabricantes tuvieron que lidiar con muchas dificultades técnicas antes de poder producir un resorte que permitiera al usuario abrir el paraguas suavemente.

Nada tiene que ver la suerte con abrir un paraguas bajo un techo o dentro de la casa, pero era peligroso ya que los resortes eran muy duros y se debía hacer fuerza para abrirlo. Algunas veces esto causaba que, accidentalmente, se golpeaba a quien estuviera cerca e incluso el mismo usuario. Estos accidentes comunes se atribuían a la mala suerte, ya que nadie era capaz de predecir la manera en que se comportaría el paraguas.





Con el tiempo se instauró la creencia de la mala suerte y surgió otra superstición que dice que es de mala suerte dejar una sombrilla sobre la mesa y que puede surgir una discusión entre los presentes.

Las sombrillas se han utilizado desde hace 3000 años. Cuando las damas llevaban sombrillas (o parasoles) y eran observadas por algún hombre, comenzó un nuevo lenguaje de galanteo: el dejar caer la sombrilla, o el guante, daba oportunidad de intercambiar algunas palabras con el pretendiente, y dejarla caer dos veces, así como también tirar los dos guantes, significaba “Te amo”.

Por cierto, me han enviado un correo super chuli,se trata de una limpiador de pantallas de ordenador, aquí os dejo el enlace, visitadlo http://www.kn34.com/screenclean.swf