jueves, 28 de mayo de 2009

Compro, luego existo



Soy terriblemente consumista. Sí lo admito, por algo se empieza ¿no? y compradora compulsiva, eso mucho. Estaba pensando en cuanto han cambiado las cosas en unos años.Bueno, me imagino que yo al tener 25 años lo noto menos que mis padres, pero me acuerdo que cuando era pequeña tener móvil era fuera de lo común, sólo lo tenían "grandes" hombres de negocios y el ordenador...pues era algo que sólo usaban en empresas y en resumidas cuentas, eran cosas prescindibles. Pero ahora, no podemos vivir sin ellos.
Pero, eso no es lo que más me preocupa. Lo peor, al menos para mí, es la moda. Eso que cambia tanto y que está en todas partes, persiguiéndome. Me doy cuenta de cuan influenciable soy, y veo que eso hace al ser humano muy débil. La presión social es terrible, sin darnos cuenta y sin quererlo vamos guiados por la corriente y yo de repente me paro y digo: EH! a dónde me llevas? que estaba muy a gusto así como estaba.
No estoy en contra del progreso ni mucho menos, pero sí en contra de esa presión que nos anula como personas. A veces pienso: Me voy a vivir a una isla desierta! Donde esté sola con mis pensamientos y sea verdaderamente libre, donde no me sienta más feliz por haberme comprado un modelito nuevo.

Según la Wikipedia Consumismo es "un término que se utiliza para describir los efectos de igualar la felicidad personal a la compra de bienes y servicios o al consumo en general. El caso es ejemplificado por la frase Cuanto más consumo, más feliz soy".
Por ello, cuanto más compramos y por ende, más pensamos que por ello somos felices, estamos más lejos de alcanzar la verdadera felicidad.
Es un lío pero es verdad, voy a poner un ejemplo:
me dedico a ver en una tienda unas ropitas que me vuelven loca y en ese instante pienso: Dios! que bien me quedaría...me combinaría con esto con lo otro y además ese color me favorece así que estaría más guapa, me sentiría más guapa y como resultado estaría más feliz. Cojo el modelito en cuestión pago por ese instante de felicidad y me voy. Y he aquí el quid de la cuestión: en esa tienda y en ese instante se quedó mi felicidad momentánea. Sí señores, se quedó ahí porque unos momentos más tardes esa ropa tan bonita y tan necesaria pasa a mi armario a amontonarse con el resto, siendo igual de bonita que la que ya tenía.

Comprar genera un placer, todos sabemos que el placer es momentáneo y que en cuestión de minutos u horas se esfuma pero es un placer fácil de alcanzar y por ello se vuelve a caer. Cuesta mucho más trabajo cuidar de nuestras mentes porque aunque a la larga es mucho más beneficioso y la dicha es mucho mayor, en el momento no vemos resultados. Ese es el problema, queremos todo ya.

¿Tú te acuerdas del momento tan maravilloso que pasaste comprándote ese vestido tan bonito? Yo no. Me acuerdo de la primera vez que besé a mi novio, de lo bien que me lo pasé con aquellos amigos aquel verano...pero en mis momentos felices por más que rebusque NUNCA está ir de compras.
Volveré a caer, obviamente soy humana pero...ya sé el secreto para no comprar, ¿lo queréis saber?

¡No acercarse a ninguna tienda!Y bajo ningún concepto leer el CUORE.

Os cuelgo un vídeo de una peli que me encanta, La gata sobre el tejado de zinc, viene al caso aunque no la encontré en español y no está toda la conversación entre padre e hijo (Paul Newman) pero está subtitulada! Así que si no la habéis visto y os gusta el cine clásico, verla que es imprescindible.




Pinchad en la imagen que está debajo de este texto, es un link que os redirecciona a un vídeo que no os dejará impasibles, es sobre la publicidad y el consumismo.

9 comentarios:

Fira dijo...

Que razón tienes madre mía... el reportaje de "The eleventh hour" que ví el otro día venia a decir casi lo mismo... el consumismo nos hace buscar la belleza y la felicidad en los bienes materiales ya que la humanidad ha perdido la capacidad de ver lo bonito en lo sencillo, en la naturaleza...

Yo soy otra compradora, casi compulsiva, y a veces eso me puede.. a veces cabreo a mi chico, a mis padres y a mí misma por no poder resistirme a comprar y comprar bienes innecesarios en realidad, pero que como de una droga se tratase, me quitan el mono, durante unos instantes..

Que vulnerables e influenciables que somos los humanos y por desgracia, aún mñas las mujeres..

A ver si aprendemos a cambiar poco a poco...

Por cierto, buenísima la película, uno de mis clásicos favoritos..

Te aplaudo por el post ;)

KINHA dijo...

OLÁ AMIGA!
O BLOG AMIGA DA MODA FOI INDICADO AO PRÊMIO BRASILEIRO TOP BLOG E EU GOSTARIA DE CONTAR COM SEU VOTO.
OBRIGADA E GRANDE BEIJO

El Tercer Chimpancé dijo...

Es verdad. Yo me reconozco consumista de tecnología. Sin embargo hay una frase que dice: "la única diferencia entre los niños y los adultos es que los juguetes de estos últimos son más caros".
Saludos
P.D.: Respecto del segundo vidoe, no pude identificar 4 marcas. Al parecer no estoy tan contaminado por las marcas (debería agregar un jajaja?)

Jimena dijo...

Bufffff
¿Quien no es hoy en día una compradora compulsiva? Bueno yo admito que lo soy y de una forma exagerada. En cosa de un año he tenido 5 moviles distintos, y he cambiado mi portatil. En cuanto a lo de la ropa.... eso ya es una cuestión aparte.
Pero mi delito es la cosmetica y los perfumes, no paro. Todo lo necesito y me gusta (y luego no lo uso)
Una de mis peliculas preferidas es la de La Gata sobre el Tejado de Zinc. Creo que hacian una pareja de infarto Paul Newman y Elizabeth Taylor. Que guapos...
Besos mi Campanilla

Lupita dijo...

Vivimos en una sociedad de consumo que genera falsas necesidades y se nutre de ello. Como bien has dicho nos anula en parte como personas, haciéndonos partícipes de un despilfarro colectivo impresionante, pero aún así no podemos muchas veces escapar de ello aunque nos hagamos conscientes porque cada vez hay establecidas más normas sociales que nos lo impiden (como no repetir vestido en las bodas, por ejemplo) En fin, yo creo que deberíamos aprender y controlarnos un poco, ya que como tú dices, los verdaderos placeres y satisfacciones de la vida llegan por otras vías, a las que, en muchas ocasiones no dedicamos tanto tiempo ni empeño...
Besos Campanilla.

Lilith dijo...

Dios mío... es que no puedo estar más de acuerdo contigo. Me identifico con cada cosa que ha escrito punto pot punto y palabra por palabra. Eres estupenda... sigue escribiendo cosas como esta. Besitos

Fira dijo...

Hola guapa! tienes un premio en mi blog! Seguro que te gusta ^^

Un besitoo

pizarrapilar dijo...

Campanilla, tienes una cosa a tu favor, que es que eres consciente de lo que haces.
Pues no pasa nada, siempre que no te pases, y desniveles tu economía enormemente.
Si puedes compra, ponte guapa, consume, pues si no consumimos en un país capitalista y en crisis, como es este, pues vamos mal.
Lo que si y ya veo que lo tienes claro, no hagas de eso tu aliciente, pues eso no vale para nada, solo la satisfacción del momento, como quien se come un helado, en un día caluroso como hoy.
Yo eso lo he vivido, con el tiempo y otras necesidades económicas, se me ha ido pasando, y sin efectos secundarios.
No influye en mí para nada el no comprar más que lo necesario, soy feliz igualmente. Pero si que no dejo de recordar de vez en cuando, cuando me gustaba, ir al centro comercial de tu Coruña, que en esos momentos era la mía (que tanto me cuesta ir ahora, por mi fobia a la carretera). Pero que me quiten lo bailao
Todo tiene su época, sus adiciones, sus consumismos, pero recuerda CON MODERACION Y EN SU JUSTA MEDIDA, CON LOS PIES EN EL SUELO, PERO DEJA VOLAR LAS ALAS DE VEZ EN CUANDO.

Besos

Tercera Opinión dijo...

Es curioso esto de la crisis, pues afecta de muy diversas formas.

Te invito a leer un artículo que explica porque desde que hay crisis es imposible conseguir una entrada para un concierto o sitio en un restaurante:

http://www.terceraopinion.net/2009/06/07/cuando-aun-no-habia-crisis/

Un saludo.